¡GRACIAS, REBELDES!

1rebeldes“Vámonos Quiñones” gritaron Los Rebeldes,

“Vámonos, que jueguen los viejos”

Por: Desireé Cruz Lacroix

 

El día ha sido difícil, el equipo vuelve a caer, seis goles en una semana ni uno a favor.
Muchos deben estar aún burlándose de nosotros, de nuestro indio, de nuestro equipo, de nuestro estadio; Mientras nosotros vamos dejando a un lado de a poco la amargura del sábado y comenzamos a recordar historias, vivencias, conversaciones, gritos de gol, llantos de alegría, de pena, rabias, tristezas, orgullos, todo.
Mientras ellos se preocupan de nuestros partidos, de nuestros triunfos, de nuestras derrotas nosotros comenzamos a patear la tristeza y rabia de la semana, porque hay que celebrar, porque hay que recordar, porque hay que conmemorar, y por sobre todo, hay que agradecer.
Agradecer a esos muchachos que hace poco más de 90 años atrás gritaron rebeldes en la Asamblea del Club Magallanes, “Vámonos Quiñones”.
Porque el cacique nació así, rebelde, aguerrido, visionario, fuerte y bajo la guía de David comenzó a hacerse tan grande como ellos nunca lo imaginaron… ¿O tal vez sí?
Mientras los otros aún siguen haciendo “memes” de nuestras derrotas, a nosotros ya se nos olvidó el 3-0 del miércoles , recordando a David y los Rebeldes viajando por Chile y haciendo grande el nombre de Colocolo, ganándose a punta de esfuerzo en cada gira, la tan merecida frase “Colo-Colo Es Chile”
Seguimos buscando en nuestra historia y mientras los otros ríen, nosotros sentimos tristeza y no porque ellos se burlen, sino porque recordamos como cayó David allá en una cancha de España jugando con la alba, como murió David lejos de Chile, de su familia, de su pueblo, cómo murió David batallando hasta el final.
Y así pasan miles de recuerdos, anécdotas, las que recordamos nosotros, las que nos contaron nuestros abuelos, las que nos narraron nuestros padres.
Y entre eso, volvemos a recordar el 3-0 de ayer, pero pasa a segundo plano cuando nos cuentan, o leemos como jugó el Colo-Colo del ‘41, campeón invicto de Platko, ese que revolucionó el fútbol chileno con la táctica, ese que hoy será traído a su casa, el Mausoleo de los viejos Cracks, para que al fin pueda descansar donde y como lo merece.
Y ya se nos va pasando la tristeza, mientras los otros… Siguen burlándose… Pero ¡Qué importa! Colo-Colo es magia, como dice mi padre cuando emocionado se acuerda de ese Colo-Colo ‘73 representante del pueblo y de la lucha contra los grandes, de esa magia que brotaba de los botines de Chamaco, de Caszely, del Pollo, el Negro Ahumada, Leo Herrera y tanto otros. Ese Colo-Colo del Zorro Álamos, el que dijo que cuando ganaba Colo-Colo al otro día “La marraqueta era más blanda y el té más dulce”
Y ahí le brillan los ojos a mi papá y su boca esboza una sonrisa, y con eso a mí ya se me pasó la pena…
A algunos aún les queda rabia, mientras los otros ya están rogando poder volver a burlarse de nosotros este miércoles… Pero entre rabia y burlas se nos viene una imagen a la cabeza, Esa copa en alto, esa vuelta olímpica, ese estadio gritando “La Copa, la Copa, se mira y se toca” y la rabia amaina, y vemos como Barti le hace un gol a Boca y escribe una carta, como Ron muerde el trasero de Montoya, como Coca se lesiona, como los “suplentes” Lucho y Leonel nos regalan 3 goles y con ello nos dan el regalo mayor, la ansiada y esquiva Libertadores, esa que nadie en Chile tiene, esa que es sólo nuestra.
Y de pronto…Vuelve la tristeza. Se viene a la memoria esa final de la Sudamericana y una espinita casi imperceptible en un costado de nuestro albo corazón pincha cuando la recordamos, pero sabemos reponernos, Ese plantel brilló sin Sudamericana y de la mano de Bichi y de los pies de Chupete, Mati, y tantos otros, nos regalaron campeonatos, sobretodo el tan recordado, Campeón, “En tu cara”.
Y mientras tanto, los otros se van a dormir, pensando en qué broma utilizarán para molestarnos el lunes cuando lleguemos al trabajo, a la universidad o al colegio; Pero nosotros estaremos sordos, inmersos aún en nuestros momentos y tendremos en nuestra memoria, fresquita, la última hazaña, esa que nos costó tanto, esa que llegó de la mano de un canterano, esa que trajo a Paredes de vuelta, esa linda, esa dorada, esa, la 30.
Y recordaremos cuánto dolió que no llegara pronto, cuantos partidos muertos, cuanta impotencia, cuantas penas, cuantas rabias, cuantas burlas… Pero nos daremos cuenta que el cacique lo soportó estoico, que nosotros lo soportamos dignos, albos, altivos, fuertes, fieles. Y nos daremos cuenta que es cierto que el indio puede caerse, que puede tener todo en contra, que puede tener rabia, que puede perder el rumbo, pero también notaremos, que puede reencontrarse y que siempre, siempre, va a “picar de atrás” y que cuando le toque levantarse, lo hará valiente, fuerte, grande; Mirando a los ojos del que lo juzga y lo molesta y nos dirá a todos los rebeldes “¡Vámonos Quiñones!” ¡Dejémoslos solos! Porque esto es Colocolo señores y 90 años de Gloria y Lucha, no se borran con ninguna derrota.

¡Gracias Rebeldes del ’25!

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