Ivo Alexie Basay Hatibovic. Un hueso duro de olvidar.

Era el 27 de agosto del año 95, Colo Colo enfrentaba a Regional Atacama por el campeonato nacional de aquel año. Los asistentes al Monumental se congregaban para presenciar el debut del hueso Ivo Basay, con pasos goleadores por el mismísimo Boca Juniors y el Necaxa de México. El Hueso era la promesa de gol de un equipo popular necesitado de poder de ataque. Con la 9 en la espalda Basay hacía su debut en las redes en el minuto uno de ese encuentro, el que sería una jornada histórica por los 10 goles de diferencia que el Cacique haría sobre su débil rival y el flaco delantero se matricularía con otro gol en el minuto 13.

Formado en las inferiores del clásico Magallanes, debuta en el profesionalismo en el año 83, alcanzando el título de goleador del torneo chileno dos años después. Luego de un paso por Everton de Viña del Mar, comienza su periplo por el extranjero, donde defendió las camisetas del Stade Reims Francés, el Necaxa de México y el Boca Juniors argentino. Llega a Colo Colo con la misión de ser el referente de área y solucionar los problemas de ataque que lucía la escuadra de Benitez durante ese campeonato.

El Capitan de un gran Colo Colo. Foto pelotudos.cl

De inmediato el flaco delantero se convirtió en el referente de área que el equipo necesitaba. Y no solo eso, su voz de mando y su don de liderazgo, lo transformaron rápidamente en uno de los lideres del plantel. El 95 no fue el año del Cacique, sin embargo bajo la batuta del Hueso, Colo Colo logró alzar las coronas del 1996, el clausura del 97, y el campeonato de 1998. Memorables fueron las campañas internacionales que llevaron al equipo a ser semifinalista en la Libertadores del 96 y la Supercopa del 97, en ambos torneos eliminados por la denominada bestia negra, el Cruzeiro de Belo Horizonte. En todas ellas el 9 albo fue el goleador del equipo, transformándose en uno de los jugadores más queridos por la exigente hinchada del Popular.

En la retina de los hinchas quedan partidos memorables, en los cuales se fue forjando la leyenda del Hueso en el Monumental, los cuartos de final contra Flamengo por la supercopa del 97, incluso el partido memorable contra Cruzeiro que significo la eliminación en la semifinal de la Libertadores del 96.  El hueso defendió la camiseta del Cacique entre los años 1995 y 1999 siendo siempre la reserva de caracter en un equipo en donde sobraban los huevos en la cancha. Volvería a los pastos de Macul en el año 2011, esta vez vistiendo el buzo de director técnico, sin embargo esa historia no vale la pena recordarla.

Ivo Basay, un ídolo que yo vi.